
(8-julio-2026) La directora de Auditoría Interna del Municipio de Humacao, Yadira Suárez Burgos, explicó que la auditoría realizada a la extinta corporación municipal que administraba el Centro de Bellas Artes y el Coliseo Marcelo Trujillo Panisse surgió como parte del plan de acción requerido tras un informe de la Oficina del Contralor que había señalado irregularidades en la operación de esa entidad.
Según indicó, la auditoría interna fue ordenada por el entonces alcalde Julio Geigel Pérez y no por la Legislatura Municipal, como se había alegado públicamente.
Suárez Burgos detalló que la Oficina de Auditoría Interna nunca había realizado una auditoría a la corporación municipal antes de este proceso y aclaró que el Contralor sí había evaluado previamente las empresas municipales de distintos ayuntamientos, incluyendo la de Humacao. Explicó que la auditoría interna comenzó a desarrollarse tras la instrucción escrita emitida en febrero de 2024 para fiscalizar el uso de los fondos municipales transferidos a la corporación.
La auditora sostuvo que la investigación enfrentó múltiples obstáculos debido a la dificultad para obtener documentos e información durante la pasada administración. Aseguró que varios funcionarios indicaron que no entregarían la documentación solicitada sin la autorización del entonces alcalde, situación que, según dijo, retrasó el proceso y obligó incluso a realizar consultas legales sobre el acceso a la información requerida para la auditoría.
De acuerdo con la funcionaria, la evaluación se concentró en el período comprendido entre julio de 2022 y diciembre de 2024, ya que el Contralor había auditado años anteriores. Durante ese análisis, la Oficina de Auditoría identificó que las facilidades del Centro de Bellas Artes y del Coliseo Marcelo Trujillo Panisse fueron utilizadas en diversas ocasiones por entidades privadas sin generar ingresos para la corporación, mientras el municipio continuaba transfiriendo fondos para cubrir gastos operacionales, incluyendo nómina y otros costos administrativos.
Asimismo, señaló que la auditoría encontró actividades para las que no existían expedientes completos, contratos, autorizaciones de la junta ni documentos esenciales como pólizas de seguro. Según explicó, en varios casos las autorizaciones aparecían mediante el visto bueno del entonces alcalde o del vicepresidente de la corporación, Steven Colón, pero sin la documentación requerida para respaldar adecuadamente los eventos celebrados en las instalaciones municipales.
Suárez Burgos rechazó además las alegaciones de que el informe respondiera a una persecución política. Afirmó que la función de la Oficina de Auditoría Interna es preventiva y que todos los hallazgos fueron sustentados con documentos oficiales, estados bancarios, entrevistas y otra evidencia recopilada durante la investigación. Añadió que el informe comenzó bajo la administración anterior y fue concluido durante la administración de la alcaldesa Rosamar Trujillo Plumey como parte de un plan de trabajo ya establecido.
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