Pescadores se acercan a su tercer año sin recibir fondos por pérdidas tras el huracán María

Con pérdidas de más de $40, 000 en la villa pesquera que lidera, el pescador Antonio Torres de Humacao dice que hasta el momento el único interés del Departamento de Agricultura ha sido ofrecer pintar la estructura. | Foto: Foto Cristina Martínez Mattei | CPI

La burocracia y la dejadez de las principales agencias del gobierno de Puerto Rico y federales responsables por el desarrollo del sector de la pesca, afectan el desembolso de fondos post huracán y también del dinero para mitigar las pérdidas debido al COVID-19.

Por Víctor Rodríguez Velázquez | Centro Periodismo Investigativo 

(27 de agosto de 2020 – CPI) A tres años del paso del huracán María, pescadores de Puerto Rico no han visto ni un centavo de los fondos para asistencia por las pérdidas que ocasionó el temporal, todavía varias villas pesqueras no han sido rehabilitadas y en otras no han podido reiniciar sus labores habituales por falta de equipos, embarcaciones o rampas. En el peor de los casos, algunas cerraron. 

 La burocracia en el manejo de los fondos sumada a la dejadez en los procesos por parte del Departamento de Agricultura, la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA, en inglés) y el Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA) han sido la traba para el acceso al dinero, encontró el Centro de Periodismo Investigativo (CPI). 

 Mejor nos hubiéramos dejado arrastrar [por el huracán]. [El Departamento de] Agricultura nos dijo que no sabía qué hacer con nosotros. Nos dejaron al garete. El pescado lo llevamos a una marquesina de uno de los pescadores, pero, cuando esas neveras se llenan, tenemos que dejar de pescar una o dos semanas. Ahora mismo, no tenemos dónde almacenar. No tenemos nada, nada, así estamos: en la nada”, narró Rey Alma, presidente de la desaparecida pescadería Villa del Ojo, ubicada en la playa Crash Boat, en Aguadilla, en la que trabajaban 42 pescadores.  

Tras el huracán de 2017, esta villa quedó en ruinas y lo que quedó fue derrumbado debido a nuevos puntos limítrofes de la zona marítimo terrestre, explicó el secretario de Agricultura, Carlos Flores Ortega. Aunque el funcionario planteó mudar la villa a otra zona de este municipio, aún los pescadores aguadillanos desconocen el lugar exacto y cuándo comenzaría ese proceso.   

 

En siete meses, no aparecen los títulos de propiedad de siete villas pesqueras del gobierno 

Aunque FEMA no precisó al CPI las razones por las que no se han aprobado ni   desembolsado fondos correspondientes a las villas pesqueras, el secretario de Agricultura reconoció que el tranque está en que la agencia no ha entregado pruebas de los títulos de propiedad de siete de las villas pesqueras que administra.  

Según Flores Ortega, el reclamo de fondos de recuperación se hizo en bloque para las 33 villas que pertenecen a Agricultura. Por esa razón, al no poder demostrar la titularidad de siete de estas, FEMA tiene aguantados los fondos de todas.  

El problema de los títulos de propiedad fue denunciado el 24 de febrero de 2020 por el agrónomo Víctor Marrero, director del Programa de Pesca del Departamento de Agricultura, durante una vista pública en la Comisión de Relaciones Federales, Internacionales y Estatus de la Cámara de Representantes que dirige José Aponte Hernández.  

Siete meses después, Agricultura no ha hecho nada para solucionar ese problema y lograr identificar el paradero de los títulos de propiedad en el Registro de la Propiedad de Puerto Rico.  

“Tengo que ser bien sincero: eso [la búsqueda de los títulos de propiedad] se ha pospuesto para atender otras cosas de extrema prioridad. Hay cosas que son urgentes y hay cosas que son inmediatas y hemos estado en ese proceso”, aceptó el secretario de Agricultura.   

A pesar de que el CPI insistió en conocer cuáles son las villas específicas de las que no se tienen los títulos de propiedad, la agencia no suministró la lista. Flores Ortega se limitó a decir que el proceso para identificar estos títulos se extendió a consecuencia de la pandemia del COVID-19, pero que junto a la división legal de la agencia trabajan para que, una vez se normalice la situación, puedan concluir el proceso de búsqueda de esos documentos. 

 

La papa caliente: se reparten culpas en vez de los fondos de recuperación 

Los vientos y el oleaje del huracán María tumbaron el muelle de la villa pesquera Centro Agropecuario de Cataño. Allí, la mitad de la brea del estacionamiento cayó dentro del agua. Los pescadores de esa villa sacaron algunos pedazos de brea con sus manos, contó Rodolfo Abraham, portavoz de la villa. En el lugar también se dañaron los congeladores, la máquina de hielo, las cámaras de seguridad, los acondicionadores de aire y todo el inventario de pescado que había en ese momento. 

Han tenido que unir esfuerzos para poder levantarse. El muelle lo han habilitado, como han podido, con madera que han adquirido por su cuenta. Son 22 pescadores en esa villa pesquera. “Estamos en el limbo. Si no fuera por ayuda de otras entidades, no hubiéramos podido arrancar”, reconoció Abraham.  

Según el pescador, tuvieron que pasar dos años para que el secretario de Agricultura fuera a conocer el estado de situación de la villa luego del paso del huracán en 2017. Este año, dijo Abraham, no se le ha visto por la zona para conocer cómo están lidiando los pescadores con la pandemia y la baja en ventas.  

Un censo hecho por CPI — que fue contestado por 31 de las 33 villas pesqueras de Agricultura — revela que al menos ocho villas no han recibido la visita de ningún funcionario de esa agencia en tres años para conocer el impacto del huracán. Las villas El Corcho, en Naguabo, y El Bajo, en Patillas, no contestaron el censo porque “están abandonadas”, informaron varios pescadores consultados.  

El secretario sí visitó la villa pesquera Martenillo en Fajardo luego del paso del huracán y también lo hizo este año, contó Elba Dávila, pescadora y líder en el lugar. Sin embargo, de poco han servido estas visitas, pues actualmente el espacio está en desuso debido a los daños que no se han podido reparar desde 2017.  

“[Con María] se fue el muelle, que era de madera. Se dañó la rampa. El techo de la pescadería tiene filtraciones y la varilla del cemento explotó. La puerta principal se dañó, lo que ocasionó que vándalos entraran a robar. Dos pescadores perdieron sus botes y no tenemos freezers ni neveras”, enumeró Dávila. Aclaró que hasta el momento no han recibido ninguna ayuda ni del gobierno ni de entidades privadas, como sí ha ocurrido con otras villas.  

En Humacao | Foto: Cristina Martínez Mattei | CPI

Flores Ortega también ha estado en varias ocasiones en la villa pesquera de Punta Santiago, en Humacao, según el portavoz de ese grupo de pescadores, Antonio Torres. Explicó que en esta villa — que reúne a 17 pescadores — las pérdidas ascendieron a 40,000 dólares. Afirmó que hasta el momento no han recibido ninguna ayuda por parte del Departamento de Agricultura.  

“Hemos tenido que sobrevivir. Con María teníamos como 600 libras de mariscos variados que se perdieron. Perdimos ocho freezers y la máquina de hielo, que fueron como 9,000 dólares. Aparte de los daños de los sistemas de electricidad, los inodoros, las cocinas. Nuestras pérdidas pasaban de los 40,000 dólares. Eso sin contar las pérdidas de cada cual y las pérdidas por no poder trabajar por más de un año”, detalló Torres. El pescador contó que el secretario de Agricultura manifestó su interés en pintar la villa de Punta Santiago. Sin embargo, Torres dijo que se opuso, pues entendió que, tomando en cuenta el destrozo en la infraestructura, “eso no era prioridad”.  

A pesar de reconocer la poca prioridad que ha dado su agencia a resolver el problema de los títulos de propiedad, Flores Ortega culpó a FEMA por el atraso en el desembolso de todos los fondos solicitados para compensar los desastres en las villas pesqueras de Puerto Rico. El funcionario se cantó frustrado por el tiempo que ha tomado el proceso para recibir estos fondos y criticó a FEMA por cambiar constantemente los inspectores. Dijo que cada cambio de personal ha representado empezar de cero las inspecciones en cada una de las villas, lo que ha tomado casi tres años. A pesar de que el CPI pudo validar que ha habido cambios de personal de FEMA, también surge del censo que 15 villas pesqueras no han recibido ninguna visita de esta agencia federal desde el paso del huracán en 2017. 

“Es un proceso lento. En ocasiones, cambian los equipos de trabajo. Cuando viene un equipo nuevo, quieren ir a ver de nuevo y estar seguro de lo que van a aprobar. A veces le añaden cosas que el equipo que estaba antes no puso o quitan otras. Es un proceso de reclamación lento y tedioso. Hemos tenido que contratar ingenieros para que los acompañen para tasar. Es bastante cuesta arriba”, dijo Flores Ortega.  

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